Moda Fast Fashion, sus consecuencias y alternativas  

Publicada el
fast fashion

Los tiempos corren, las sociedades cambian y las maneras de consumo, también. En los últimos años, la formas de usar y desgastar todo lo que hace a la industria de la moda, se transformó, dando lugar a la moda fast fashion.

¿Que es el Fast Fashion?

Es la producción en grandes cantidades y a bajo coste de prendas de vestir, imitando las tendencias de la alta costura. “Producir, producir y producir”, podría considerarse el mantra de este modo de creación, ya que se producen millones de toneladas textiles al año. 

Sus consecuencias

Si bien es real que de esta manera más cantidad de personas pueden acceder a modelos y estilos que  lanzan las grandes marcas del mundo, este tipo de consumo tiene sus consecuencias: la industria de la moda es apuntada como una de las actividades con mayor impacto negativo en el planeta y del medio ambiente. La atmósfera, el agua y la tierra están siendo atacadas constantemente por los químicos y materiales que se utilizan en cuestiones de moda. 

El mundo, en alerta

Con un mecanismo de consumo acelerado, esta modalidad de producción ha llamado la atención de varios actores a nivel mundial donde encienden alarmas y responsabilizan al sector de la contaminación y el cambio climático; quienes no dudan en proclamarse en contra e intentar hacer que la sociedad vea y sea consciente de las grandes consecuencias. 

Además de que el fast fashion vulnera a las personas de los países más pobres al someterlos a una explotación laboral donde trabajan horas y horas por un salario muy bajo, los activistas recalcan que “nos estamos yendo al tacho, junto con las prendas”. Rotar, cambiar, reemplazar constantemente las prendas que uno tiene, sustentan la producción en masa y hace muy difícil que la sostenibilidad sea protagonista. 

Greta Thunberg, la activista ambiental que moviliza por el calentamiento global, puso el foco en la manera de producir y llamó a que las marcas se sumen y responsabilicen de la situación. Alarmó que hay un “greenwash”, que significa que los productores dicen crear campañas costosas y de poco volumen en pos del medio ambiente pero que en realidad no tienen una consciencia sostenible ni sustentable. La joven sueca fue contundente: “Tal y como está hoy el mundo, la moda no puede ser producida y consumida en masa (….) necesitamos un cambio real del sistema”. El desierto de Atacama, ubicado en Chile país de Latinoamérica, es un fiel reflejo de la producción en masa y el alto nivel de desperdicio de esta modalidad al poder encontrar toneladas de indumentaria sin uso y hasta con etiquetas que demuestran cómo las diferentes marcas desechan los productos al pasar la temporada de moda.

Ante la preocupación de que la palabra reciclar y reutilizar han quedado en segundo plano, ha surgido una alternativa a la fast fashion, el slow fashion. Esta modalidad apunta a consumir responsablemente una moda sostenible de productos de calidad. Buscando que la sociedad disminuya su huella de carbono, alientan a que las personas puedan adquirir productos de segunda mano, apostar a emprendedores locales y buscar marcas sustentables. 

Las movilizaciones y campañas del slow fashion brindan consejos para llevarlo a cabo: cuidar la ropa y usarla más de una vez, ser partícipe de una economía circular donde las prendas que ya no se usen puedan ser dadas a alguien más, intentar no comprar cosas que realmente uno no fuera a utilizar, hacer un esfuerzo económico para adquirir prendas que quizás sean más caras pero más duraderas y de mayor calidad, realizar las compras a marcas y lugares que cuiden el medio ambiente, apoyar a los pequeños comercios. 

El fast fashion está devastando el mundo en todos los sentidos y las sociedades del futuro son quienes lo van a padecer. Los activistas hacen total hincapié en el cambio de hábito de consumo en la cotidianeidad lo que demandará una modificación profunda en las formas de producción. 

Categorizado como Blog

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.