La Increíble Historia de Gucci

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Gucci es una de las marcas más reconocidas a nivel mundial, símbolo de prestigio y calidad en la industria de la moda. Pero detrás de esta icónica marca representada por dos letras G entrelazadas en bolsos, mocasines y otras prendas de vestir y accesorios, también hay una historia repleta de ambición, esfuerzo, secretos y misterio. El cineasta Ridley Scott hace muy poco estrenó su versión fílmica de esta historia, con una dupla protagónica a cargo de Adam Driver y Lady Gaga. En este post nos adentramos en la historia del imperio que Guccio Gucci creó hace 100 años, y qué aún hoy genera interés en el público y los consumidores.

Los inicios más humildes

Guccio Gucci abrió, en 1920, una tienda de artículos de lujo en la localidad italiana de Florencia. Era un apasionado por los artículos de lujo, y en su tienda se dedicaba a vender bolsos y otros artículos de cuero totalmente artesanales en su confección.

Los cinturones, bolsos y zapatos hechos con cuero de primera calidad hicieron que la casa Gucci se convirtiera en una de las más populares entre los adinerados de la región. Por eso, cuando los tres hijos de Gucci alcanzaron la mayoría de edad, decidieron que era el momento de expandir el negocio. Las tiendas de Gucci empezaron a abrir sus puertas en otras ciudades italianas que sirven como punto de referencia para la industria de la moda, como Roma o Milán.

El salto internacional

Después de la Segunda Guerra Mundial, llegó uno de los momentos de mayor crecimiento y reconocimiento para la firma Gucci. Entre las décadas de 1950 y 1960, con la apertura de su tienda en Nueva York, la marca se convirtió en la elegida por celebridades de todo tipo. La casa Gucci empezó a recibir pedidos de grandes artistas, deportistas y políticos, siendo incluso John Fitzgerald Kennedy uno de sus clientes.

La crisis y el resurgimiento

Una expansión desproporcionada y disputas internas entre los herederos de Gucci, hicieron que la marca cayera en el desprestigio en la década de 1980. Vasco Gucci, uno de los hijos de Guccio, fallece en 1974 sin descendencia. Sus hermanos, Aldo y Rodolfo, compran su parte de la empresa y serán los hijos de estos, los que terminen de dinamitar el prestigio de la marca.

La marca Gucci fue licenciada sin tener control sobre ello, y por eso en los años 80 había más de 20.000 productos que llevaban el logo de la doble G, y con calidades muy dispares.

Las denuncias internas entre padres e hijos, por fraude fiscal, terminaron llevando a la marca a su peor momento. Pero había un objetivo claro entre los directivos: recuperar el prestigio. Por eso contrataron a Dawn Mello, directora de Bergdorf Goodman, una cadena de almacenes en Nueva York.

Gracias a Dawn, aparece en la firma el diseñador Tom Ford que sería uno de los grandes responsables de recuperar el rumbo. Además, la entrada de Investcorp como capital externo también añadió nuevas estrategias de gestión que permitieron superar los escollos que suponía el obrar errático de Maurizio Gucci al frente de la empresa familiar.

El renacimiento Ford – de Sole

Con el fallecimiento de Maurizio, y la venta de las acciones del resto de familiares, la firma Gucci pasa a ser 100% Investcorp. Y en este renacimiento, las figuras de Tom Ford y Domenico de Sole lograron rescatar de la oscuridad a una firma que todavía tenía mucho para dar.

Las primeras colecciones de Ford convirtieron el estilo Gucci en una nueva vanguardia de los artículos de indumentaria de lujo, y el resto es historia. Hoy, Gucci sigue siendo una marca de referencia para los amantes de la  moda y los productos de prestigio.

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