El Secreto del éxito del Polo de Lacoste: su fabricación

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como Lacoste hace sus polos

La marca Lacoste es una reconocida firma de moda francesa que cuenta con una larga historia a sus espaldas. Desde 1933, el polo Lacoste se ha convertido en un ícono mundial, siendo el emblema de la marca. Y aunque parezca increíble, los polos Lacoste se fabrican siguiendo los mismos pasos de hace más de 80 años.

¿Cómo se hacen los polos Lacoste?

En primer lugar, el proceso de fabricación comienza con la selección de la tela que se usará para crear el polo. Esta tela es un tejido de algodón y poliéster conocido como piqué. Esta tela debe tejerse con no menos de 2500 agujas en la fábrica francesa de Troyes, donde se creó el primer polo Lacoste.

Una vez tejida la tela, ésta debe teñirse. El proceso de teñido es largo y minucioso, dura alrededor de 9 horas para conseguir el color específico de la marca. Una vez teñida, la tela es entregada a los talleres de costura donde se monta el polo. El proceso de montaje es extremadamente delicado, pasando por 27 personas diferentes, cada una especializada en una fase concreta. Una vez montado, el polo pesa 230 gramos y se adorna con dos botones de nácar, muy diferentes a los habituales de plástico blanco.

El resultado de todo este proceso es un polo duradero y con una apariencia única. Es una prenda que puede usarse en casi cualquier ocasión, con estilo, clase y elegancia. A pesar de que el proceso de fabricación de los polos Lacoste es meticuloso, los precios son razonables.

Por ello, cuando compras un polo Lacoste estás adquiriendo mucho más que una prenda de moda. Estás comprando una prenda de calidad superior, hecha a mano con amor y dedicación. Una prenda que, si se cuida adecuadamente, durará años y servirá como un recordatorio de los orígenes de la marca.

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